Dra. Concha Lomba Serrano

Catedrática de Historia del Arte

Directora del Instituto de Investigación en Patrimonio y Humanidades

Tal vez el tiempo que estamos viviendo, bajo la amenaza de la pandemia, haya enfrentado a nuestra sociedad a una situación inédita en lo que se refiere a la reflexión individual y colectiva sobre las bases de nuestra propia convivencia. Pensar la ruptura de la normalidad cotidiana, el sentimiento de fragilidad ante lo inesperado, la incertidumbre respecto del futuro, la preocupación por la suerte de los demás; en cómo nos enfrentamos a los riesgos de manera colectiva; sobre los aspectos materiales de los hogares, de las ciudades, de los territorios. Atender al reencuentro con la cultura, la visual, la escrita y la sonora, la nueva y la considerada clásica; percibir el tiempo de otra manera; prestar atención especial al funcionamiento del poder, las instituciones, las mujeres y los hombre que las integran, y a sus símbolos; mirar al pasado para comprender el presente e intentar entrever el futuro, el real y el deseado,… en definitiva, pensar al ser humano en sociedad, a través del tiempo y con los ojos de la cultura, ese es el campo de Humanidades y de las Ciencias Sociales.

Ese es el lugar al que siempre volvemos la mirada cuando tratamos de analizar los asuntos importantes inherentes a nuestra convivencia, a nuestra sociedad. Ese es el sustrato sobre el que trabaja también nuestra universidad, y el objeto específico del Instituto de investigación en Patrimonio y Humanidades de la Universidad de Zaragoza.

El IPH nació hace poco más de un año, cuando todas y todos parecíamos dueños de nuestra propia existencia, reuniendo en su seno a buena parte de la investigación de excelencia que en estos campos tiene la Universidad de Zaragoza. A través de sus cuatro secciones —Artes, Historia, Filología y Patrimonio— articula dos centenares largos de investigadores de excelencia —junto con los jóvenes talentos del futuro— y sus integrantes impulsan medio centenar de proyectos de investigación obtenidos en convocatorias competitivas nacionales e internacionales y 24 grupos de investigación. El Instituto tiene también entre sus prioridades contribuir a la formación de sus miembros, transferir el conocimiento y los avances técnicos o culturales producidos insertándose en el tejido productivo de nuestra sociedad, intervenir en los debates de interés social, y respaldar a los nuevos investigadores ofreciendo condiciones óptimas para el aprendizaje y la discusión.

Todo este complejo de actividad científica en el campo de las Humanidades y de las Ciencias Sociales, sostenido por un enorme capital intelectual y la acción de expertos investigadores en multitud de campos, proporciona al IPH una posición privilegiada para convertirse en un actor social y cultural de primera magnitud. Merced a su línea de transferencia del conocimiento, las investigaciones se traducen en publicaciones; algunas se ponen en práctica a través de entidades y empresas; otras son comunicadas en los campos científico, institucional, mediático y social, nutriendo debates, matizando percepciones y aportando saber y criterio informado.

En definitiva, una universidad cumple con su papel cuando es capaz de enriquecer con su quehacer científico a la sociedad en la que se inserta. Y la Universidad de Zaragoza así lo ha entendido. El IPH nació para inyectar conocimiento, praxis y reflexión humanística en el alma de la sociedad aragonesa y contribuir con una investigación de excelencia internacional al acervo universal. Para convertirse en un referente del tratamiento integral del patrimonio cultural a escala local y global. Y es, precisamente, en estos tiempos excepcionales en que lo humano emerge con mayor fuerza y ocupa el primer plano de las preocupaciones sociales, cuando se hace más evidente su importancia y su necesidad.