José Ángel Castellanos Gómez

José Ángel Castellanos Gómez
Ex Director de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura

En el reciente informe elaborado por la Conferencia de Consejos Sociales (CCS) y de la Red Española de Fundaciones Universidad Empresa (REDFUE) titulado “Situación y retos de las universidades españolas ante la transformación digital” se manifiesta con rotundidad que “el reto de las universidades será definir cómo mantenerse relevantes en el futuro. Para ello, deberán fijar estrategias claras con un amplio margen para el ajuste de forma adaptativa”. Asumiendo esta hipótesis, una acción clave del Gobierno de la Universidad debería ser la identificación de las oportunidades y posibilidades que la transformación digital ofrece al quehacer universitario: facilitando la toma de decisiones, incrementando la transparencia, mejorando la sostenibilidad en el uso de los recursos y aumentando la eficiencia de la labor universitaria, destinando el tiempo de las personas a aquellas tareas en las que verdaderamente aportan valor.

Así se podrían identificar oportunidades para la consolidación de una gestión digitalizada de la Universidad, incorporando tecnologías que refuercen la accesibilidad de los entornos digitales y la seguridad de las transacciones, plataformas de análisis de datos que redundasen en una mayor transparencia y mejor criterio en la toma de decisiones, entre otras acciones. Todo ello como oportunidades para complementar las metodologías docentes presenciales, donde es capital la interacción cercana entre las personas, con actividades formativas on-line inclusivas que redundarían en beneficio de una Universidad, con presencia distribuida en el territorio, pero con un comportamiento colaborativo como “campus único”, donde se difuminarían las fronteras entre campus, centros, departamentos, áreas y titulaciones, generando un excelente contexto para el diseño personalizado de las trayectorias curriculares del estudiantado.

Es bien sabido que la transformación digital de la Universidad implicará mucho más que la adopción de diversas herramientas tecnológicas, que salvaguarden nuestra privacidad y propiedad intelectual, ya que requerirá evolucionar tanto en las actitudes como en los comportamientos de todas las personas que forman parte de ella, en definitiva, supondrá un cambio positivo en la cultura de la Universidad. Por ello, el Gobierno de la Universidad deberá asumir el liderazgo de esta transformación, acompañando con empatía, motivando e incentivando la participación de todos y cada uno de los miembros de la comunidad universitaria, tomando decisiones con agilidad para lo que quizá deban ser modificadas algunas de las normas que regulan nuestro día a día. Asimismo, deberá definir una agenda digital, una escala de tiempos priorizada con objetivos alcanzables y medibles en indicadores clave de rendimiento tanto en el corto como en el medio y largo plazo. Deberá adoptar un plan de comunicación que permita conocer el estado de las actuaciones, evaluar las decisiones tomadas, en caso de error valorar las mejores alternativas y reforzar las acciones eficaces.

La transformación digital de la Universidad constituye un proceso de cambio continuo, por lo que será necesario definir un plan de formación permanente de los miembros de la comunidad universitaria definiendo niveles de intensificación con mayor o menor contenido de competencias digitales dependiendo tanto de su perfil profesional y responsabilidad en la Universidad como de su preparación inicial y pro-actividad.

Sin duda se trata de un reto mayúsculo en el que la Universidad no puede actuar en solitario sino en colaboración tanto con otras universidades (e.g. Campus Digital Compartido del G9, alianza UNITA Universitas Montium), con empresas tecnológicas de nuestro entorno (clústeres) y con el definitivo impulso del Gobierno de Aragón, del Gobierno de España (Plan España Digital 2025) y de la Unión Europea (Programa Next Generation UE). Un reto que merece ser superado ya que esta asignatura se antoja obligatoria en nuestra Sociedad Digital y Conectada del siglo XXI.